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Mi compañera
de paseo.

Un perro pequeño junto a un camino rodeado de helechos y vegetación verde
Fotografía de Jota Morote. Un encuentro entre el verde y el camino.

Me gusta salir a caminar con mi cámara. Me he acostumbrado a su peso, a llevarla cerca y a echar mano de ella cuando algo me llama la atención. Tiene su sitio en nuestros paseos, aunque a veces vuelva a casa sin haber hecho una sola fotografía.

Me acompaña en los paseos por la playa y por las montañas del Mediterráneo. A la orilla del mar nos entretienen las huellas en la arena, las aves y la luz sobre el agua. En la montaña, los senderos, los pinos y las formas de las rocas. Siempre encontramos algo que nos hace detenernos un momento.

Y luego están los encuentros que alegran el paseo. Uno anda pendiente del encuadre y aparece un perro para comprobar quién pasa por sus dominios. Basta eso para que la fotografía tome otro rumbo.

En esta imagen había mucho verde, sombra y un camino que invitaba a seguir. El perro estaba allí, pequeño entre tanta vegetación y tan dueño de su sitio. Me hizo sonreír. Levanté la cámara, como quien le da un toque a su acompañante y le dice: «Mira».

Así vamos compartiendo lo que aparece. A veces nos detenemos un buen rato; otras seguimos andando después de una mirada. Hay cosas que fotografío y otras que simplemente me gusta encontrar.

Al llegar a casa y abrir las imágenes, volvemos sobre nuestros pasos. Recuerdo dónde nos paramos, qué me hizo levantar la cámara y cuánto nos entretuvimos. De vez en cuando descubro algún detalle que se me había escapado.

Me gusta esa manera de prolongar el paseo. Yo dejo los zapatos junto a la puerta, pero todavía nos queda un rato de camino.

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